Tecnología de soldadura rápida, precisa y fácil de usar. Permite uniones limpias, mínima deformación térmica y excelentes acabados en todo tipo de metales.
Alta velocidad de trabajo: Dependiendo del tipo y potencia del láser utilizado, es posible soldar materiales de sección delgada a varios metros por minuto, logrando una productividad hasta cuatro veces mayor que el proceso TIG.
Mínima deformación térmica: La entrada de calor es considerablemente menor y la zona afectada por el calor es más reducida, lo que disminuye deformaciones y mantiene la estabilidad dimensional de las piezas.
Unión sin esfuerzo mecánico: El proceso no ejerce presión sobre las piezas, realizando la unión generalmente desde un solo lado sin forzar el material ni requerir apoyo adicional.
Menos retrabajos posteriores: La soldadura láser reduce la necesidad de esmerilado, pulido o mecanizado una vez finalizado el proceso, optimizando tiempos y costos de fabricación.
Cordones precisos y de alta calidad: El haz láser concentrado genera soldaduras estrechas, profundas y con escaso volumen de aporte, obteniendo resultados limpios y consistentes.
Fácil de operar: Es un proceso con una curva de aprendizaje más sencilla respecto a otros métodos, permitiendo al operador conseguir buenos resultados en menos tiempo.
Compatible con múltiples materiales y espesores: Permite soldar metales gruesos, delgados, altamente reflectantes y piezas metálicas disímiles sin pérdida de calidad.
Mayor productividad general: La combinación de mayor velocidad, menor retrabajo y mínima deformación permite incrementar el rendimiento en cada etapa del proceso.